Un proyecto innovador recupera antiguos huecos mineros en montes públicos de Los Serranos, en Valencia

Hueco minero de La Lámpara en octubre de 2025, cuatro meses después de haber comenzado las obras de restauración.

La intervención, financiada con fondos europeos, está impulsada por la Generalitat Valenciana con un enfoque ecológico y adaptado al entorno mediterráneo

Carmen Pi

La Generalitat Valenciana, a través de la Dirección General de Medio Natural y Animal y su Servicio de Ordenación y Gestión Forestal, impulsa un proyecto de restauración ecológica en varios puntos de la comarca de Los Serranos (Valencia), centrado en la recuperación de espacios degradados por antiguas explotaciones mineras. La actuación aplica un enfoque innovador y adaptado al entorno mediterráneo. 

Este proyecto público da continuidad al trabajo iniciado con el proyecto europeo LIFE TECMINE, también liderado por la Generalitat Valenciana, y cofinanciado por el programa LIFE de la Unión Europea. Esta iniciativa fue diseñada para probar enfoques pioneros de restauración minera en entornos mediterráneos. Reconocido internacionalmente —incluido con el Premio LIFE Citizens’ Prize 2023—, LIFE TECMINE fue presentado como ejemplo de éxito en foros como la Conferencia sobre Biodiversidad de la ONU (COP15) y la Convención de las Naciones Unidas sobre la Lucha contra la Desertificación (UNCCD). “El proyecto LIFE TECMINE sentó las bases para la creación de la Red de Restauración de Minas y Canteras”, recuerda Beatriz Olmo Gilabert, directora técnica de la Red. 

Olmo destaca además que el nuevo proyecto impulsado por la Generalitat Valenciana representa una intervención alineada con los objetivos de la Red RMC: “Es una muestra de restauración minera moderna, rigurosa y replicable. Desde la Red queremos visibilizarlo como un modelo de referencia, que demuestra el papel clave que pueden jugar las administraciones públicas en la transformación del sector”.


Hueco minero de La Lámpara durante las obras, en la primera fase de movimiento de tierras.

El proyecto, financiado con fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), forma parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España, vinculado a los fondos Next Generation EU. La intervención se centra en 14 antiguos huecos mineros ubicados en montes públicos. Las explotaciones, que estuvieron activas entre las décadas de 1950 y 1970, quedaron sin restaurar al haberse desarrollado antes de la entrada en vigor de la normativa estatal de 1982 que obliga a la recuperación ambiental tras el cierre de una mina.

“Son derechos mineros caducados que ya no tienen responsable legal y que durante décadas han generado impacto ambiental y paisajístico. La oportunidad de actuar ha llegado con los fondos del MRR”, explica Ana Isabel Aparicio Navarro, ingeniera de Montes y técnica de VAERSA, empresa pública que asume la asistencia técnica y supervisión del proyecto. Según detalla, las zonas de actuación suman en conjunto algo más de 57 hectáreas y se han dividido en dos fases. Los proyectos se redactaron a finales de 2022 y la ejecución comenzó en el verano de 2025.

En este proyecto participan también varias entidades especializadas y socias de la Red, tanto en la fase de diseño como en la ejecución. Las empresas Natura Constructiva y REVI son las encargadas de ejecutar las obras de campo en los distintos emplazamientos, mientras que el equipo de Restauración Geomorfológica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) diseñó el modelado del terreno y se ocupó del seguimiento en obra y de la formación técnica al personal de maquinaria.

Los trabajos siguen un enfoque similar al desarrollado en el proyecto europeo LIFE TECMINE, del que se han extraído aprendizajes y metodologías. Entre las principales actuaciones destacan la remodelación geomorfológica del terreno, la mejora del suelo y la revegetación con especies autóctonas. Esta combinación de técnicas ha permitido una adecuada gestión del agua y un relieve más estable, mejor integrado en el paisaje. “El diseño busca devolver funcionalidad ecológica a estos espacios. Si el suelo no es adecuado, no hay vegetación posible. Y sin vegetación, el suelo se pierde. Es un equilibrio delicado que estamos consiguiendo restaurar”, resume Aparicio.

Ana Isabel Aparicio Navarro, ingeniera de Montes y técnica de VAERSA.

La restauración incluye también actuaciones de bioingeniería en zonas con fuertes pendientes y uso de materiales locales como el coluvión y enmiendas orgánicas para mejorar la calidad del suelo. En uno de los huecos, además, se ha planteado un pequeño itinerario interpretativo para poner en valor el patrimonio geológico-minero de la zona.

La fase de ejecución está avanzada: en los huecos más complejos se ha completado la remodelación del terreno y la preparación del suelo, y solo falta la plantación. “En conjunto, podríamos decir que el proyecto se encuentra en un estado avanzado, con un 60-70 % de los trabajos llevados a cabo”, indica la técnica.

El seguimiento estará a cargo del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), socio de la Red. Además, desde VAERSA colaboran con el servicio de asesoramiento de la Comisión Europea, Green Assist, en el diseño de indicadores de calidad que permitan evaluar los resultados a medio y largo plazo, y en protocolos para aplicar ese conocimiento en futuras restauraciones. “Nos hemos dado cuenta de que faltan referencias sobre cómo construir suelos funcionales en ambientes mineros. Por eso queremos aprovechar esta experiencia para aprender y generar conocimiento”, añade.

Imagen aérea del hueco minero El Cabezo Bis tomada cuatro meses después del inicio de las obras de restauración.

Aparicio subraya que la restauración debería planificarse desde el inicio en cualquier proyecto minero, no solo por razones ambientales, sino también económicas. “Cuando se integra desde el principio, sale más barato restaurar. Las soluciones reactivas, años después, implican más costes y menos efectividad”, explica. Aun así, advierte de que en muchos casos, aunque la restauración se contempla en los documentos iniciales, luego no se ejecuta adecuadamente o no se realiza un seguimiento real. “Desde la administración se aprueban muchos proyectos que incluyen restauración sobre el papel, pero que en la práctica no se aplican. Y si no hay seguimiento, no hay garantía de que se restaure bien. La restauración no puede seguir siendo algo secundario: debe formar parte del diseño de la mina desde el primer momento”, subraya.

Desde VAERSA destacan el valor de este proyecto como experiencia piloto para compartir técnicas aplicadas, aprendizajes y también los retos que plantea la restauración minera en contextos mediterráneos. “Queremos que esta intervención sirva para demostrar lo que funciona, generar conocimiento útil y trasladarlo a futuras restauraciones”, concluye Aparicio.

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