Noelia Castro Fernández, ingeniera de procesos en TEN, explica cómo el uso de tecnosuelos ha permitido regenerar la antigua mina de Touro (A Coruña)
Carmen Pi
Dar visibilidad a proyectos que funcionan es uno de los objetivos de la Red de Restauración de Minas y Canteras: iniciativas que demuestran, sobre el terreno, que otra forma de restaurar es posible, basada en el conocimiento técnico, la sostenibilidad y la colaboración entre actores del sector.
Si en anteriores ocasiones hemos hablado de casos como la recuperación de huecos mineros en Los Serranos (Valencia), impulsada por VAERSA, o la transformación de la cantera Alba Jerez I en un humedal con alto valor para la biodiversidad, desarrollada por Holcim, en esta ocasión el foco se sitúa en Galicia, en un proyecto que pone el acento en el suelo como elemento clave de la restauración.
Hablamos con Noelia Castro Fernández, ingeniera de procesos en Tratamientos Ecológicos del Noroeste (TEN), empresa socia de la Red, sobre la recuperación de la antigua mina de Touro (A Coruña), un proyecto que se inició en 2005 y que, veintiún años después, se ha consolidado como un caso referente en restauración minera. La iniciativa destaca por el uso de tecnosuelos —suelos diseñados específicamente a partir de residuos valorizados—, integrando principios de economía circular para devolver la funcionalidad ecológica a un entorno altamente degradado.
Noelia Castro Fernández, ingeniera de procesos en Tratamientos Ecológicos del Noroeste (TEN)
- ¿Cómo surge el proyecto de restauración de la mina de Touro y qué problema ambiental buscaba resolver inicialmente?
El proyecto de restauración de la mina de Touro surge como respuesta a la problemática ambiental generada por la antigua explotación minera de cobre desarrollada durante el siglo XX en el municipio de Touro (A Coruña). Tras el cese de la actividad extractiva, quedaron grandes extensiones de terreno degradado, escombreras y materiales mineros expuestos que provocaban procesos de contaminación ambiental, especialmente relacionados con la oxidación de sulfuros y la generación de drenaje ácido de mina. Este proceso liberaba metales y compuestos contaminantes al suelo y a las aguas superficiales, afectando al entorno natural.
En este contexto, se estableció una colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela con el objetivo de desarrollar una tecnología que permitiese la regeneración de las aguas del entorno de la mina y la recuperación del ecosistema. Ante esta situación, desde TEN impulsamos un proyecto de restauración ambiental basado en el uso de tecnosuelos. El objetivo era mejorar las propiedades físicas, químicas y biológicas del terreno degradado, inmovilizar contaminantes, reducir la acidez del suelo y favorecer la recuperación de la vegetación. Inicialmente, el proyecto buscaba resolver principalmente el problema de contaminación del suelo y de las aguas derivado de la antigua actividad minera, estabilizando los residuos mineros y restaurando la funcionalidad ecológica del área afectada.
- El proyecto se basa en el uso de tecnosuelos elaborados a partir de residuos valorizados. ¿En qué consisten?
Los tecnosuelos son suelos artificiales creados a la carta para recuperar terrenos degradados. Se elaboran mediante la mezcla controlada de distintos residuos valorizables que pasan por un proceso de compostaje, con el objetivo de generar un suelo con las propiedades adecuadas para el desarrollo de la vegetación. Estos suelos aportan materia orgánica, nutrientes y capacidad de retención de agua, y ayudan a neutralizar la acidez e inmovilizar los metales contaminantes. La principal diferencia respecto a otras soluciones habituales en restauración minera es que no dependen de la aportación de suelo natural, que en este caso era inexistente. En su lugar, se utilizan residuos previamente tratados y valorizados, lo que permite recuperar terrenos degradados de forma más sostenible y dentro de un enfoque de economía circular.
- ¿Qué tipos de residuos se utilizan para elaborar estos suelos y cómo se garantiza su seguridad ambiental y sanitaria?
Los tecnosuelos se elaboran principalmente a partir de tres tipos de materiales: materiales orgánicos, materiales encalantes —que permiten elevar el pH— y materiales estructurantes, que mejoran la estructura física del suelo. Estos residuos se mezclan y se someten a un proceso de compostaje controlado, en el que se monitorizan parámetros como la temperatura, la aireación y la humedad, asegurando su correcta estabilización. La seguridad ambiental se garantiza mediante controles analíticos previos, cumpliendo la normativa vigente, y ensayos que evalúan parámetros como el pH, la capacidad de retención de agua o la movilidad de contaminantes. Además, el material final también se somete a controles para asegurar que es estable, seguro y adecuado para favorecer la revegetación.
- ¿Qué cambios se han observado en el entorno desde la aplicación de esta metodología?
Durante estos años de trabajo se han observado grandes cambios en el entorno. Como consecuencia de la aplicación de tecnosuelos tanto en cortas como en escombreras, así como la creación de humedales reactivos, se ha logrado recuperar la calidad del agua de los ríos, elevando el pH desde valores hiperácidos de 3-3,5 hasta 6,5-7,5, con ausencia de metales disueltos. Los tecnosuelos han permitido recuperar las funciones ambientales y productivas del suelo, posibilitando el desarrollo de vegetación en zonas donde inicialmente no crecía nada.Además, se ha producido una evolución de la fauna, pasando de organismos extremófilos a una cadena trófica compleja con presencia de insectos, aves, anfibios y mamíferos, junto con una mejora significativa del paisaje.
- El proyecto se basa en un modelo de economía circular. ¿Cómo contribuye esta iniciativa a mejorar la gestión de residuos y a cerrar ciclos de materiales?
En el proceso de obtención de tecnosuelos, los residuos se gestionan de manera adecuada y se reintroducen en el ciclo productivo como materia prima. Este enfoque permite reducir la cantidad de residuos destinados a eliminación, optimizar el uso de recursos y evitar la extracción de grandes volúmenes de suelo natural para las tareas de restauración.
- Recientemente el Gobierno ha aprobado el I Plan de Acción 2026-2030 para la Gestión Sostenible de las Materias Primas Minerales. Desde vuestra experiencia, ¿qué papel juegan este tipo de iniciativas?
Creemos que este tipo de iniciativas suponen un paso importante para integrar de forma más efectiva la sostenibilidad y la restauración ambiental en la actividad minera. Refuerzan el enfoque de economía circular y establecen estándares ambientales más exigentes. Consideramos que es fundamental incorporar la restauración como parte integral de la actividad minera, no solo como una fase final tras el cierre de explotación.
- En un contexto de creciente demanda de materias primas, ¿qué papel debería jugar la restauración minera?
La restauración minera debe desempeñar un papel central para garantizar que el desarrollo del sector sea compatible con la protección del medio ambiente y del territorio. Por eso, debe integrarse desde las fases iniciales de planificación, lo que permite minimizar los impactos desde el inicio y facilitar una recuperación más rápida y eficaz de los espacios afectados.
- ¿Qué aprendizajes puede aportar este proyecto a otras restauraciones mineras o a futuras explotaciones?
El proyecto de Touro demuestra que el uso de tecnosuelos es capaz de mejorar las condiciones físicas, químicas y biológicas de suelos muy alterados por la actividad minera. Aporta un enfoque sostenible, basado en la economía circular, y genera un conocimiento técnico que puede aplicarse en otros contextos similares.