Holcim transforma la cantera Alba Jerez I en un humedal con más de 300 especies registradas y cría de cerceta pardilla

Imagen de una de las 5 charca del complejo lagunar de Alba Jerez (Cinclus)

La empresa, socia de la Red RMC, ha reconvertido 100 hectáreas de antigua explotación en un sistema lagunar funcional con seguimiento científico continuado

Carmen Pi

Holcim España ha transformado la cantera Alba Jerez I, en Jerez de la Frontera, en un complejo lagunar que suma ya 51 especies de aves de 28 familias, 272 especies de lepidópteros y dos especies de micromamíferos dentro del Programa Nacional para el Seguimiento de Micromamíferos Comunes de España (SEMICE). En ese contexto, en julio de 2025 se produjo la cría natural de cerceta pardilla, una de las aves más amenazadas de Europa y catalogada “En Peligro Crítico”. Siete de los nueve pollos nacidos el verano pasado han salido adelante, un hecho poco habitual en restauración minera.

Complejo lagunar funcional para la recuperación de la Cerceta Pardilla.

El proyecto, según explica Sara Dopico Caaveiro, técnica de Medio Ambiente de Holcim España, empresa socia de la Red de Restauración de Minas y Canteras, responde a una forma distinta de entender la restauración minera; no como una fase final ni como un mero cierre del espacio minero, sino como una oportunidad para recuperar funcionalidad ecológica. “La restauración nunca ha de ser meramente paisajística. Ha de restaurar ecosistemas, con todo lo que ello significa”, subraya.

La actuación se enmarca en la estrategia global de naturaleza de la compañía, que fija como horizonte alcanzar un impacto neto positivo en 2030. En la práctica, esto implica que las explotaciones no se limiten a minimizar daños, sino que, trabajando con expertos en conservación, utilicen las oportunidades del hueco minero en favor de la naturaleza. En Alba Jerez I —en las zonas de explotación de San Gaspar y Casa Colorada— esa hoja de ruta se ha materializado en la transformación de unas 100 hectáreas de antigua cantera de margas en un sistema de humedales temporales conectados, ubicado junto a la Reserva Natural de la Laguna de Medina, declarada Humedal de Importancia Internacional bajo el Convenio Ramsar.

Sara Dopico Caaveiro, técnica de Medio Ambiente de Holcim España.

Diseño de un ecosistema funcional en una parte de una cantera activa

La concesión minera se remonta a 1982 y el primer Plan de Restauración, presentado en 1988, respondía al marco normativo vigente en aquel momento. El planteamiento era el habitual de la época: suavizar taludes, nivelar el terreno, devolverlo a usos agrícolas o forestales y eliminar cualquier lámina de agua.

El cambio real llega en 2017, cuando gracias a la visión coordinada de naturalistas (Cinclus) y la Administración Minera y Medioambiente, se aprueba una Modificación No Sustancial del plan que abandona ese esquema clásico y apuesta por un rediseño geomorfológico del hueco minero para crear un complejo lagunar en una zona de la cantera que estaba a punto de finalizar las labores extractivas. El perfilado uniforme deja paso a taludes variables que imitan formas naturales y permiten gestionar el agua de otra manera.

El objetivo, aclara Dopico, no fue atraer a una especie concreta. “Se buscaba la creación de un humedal temporal, que fuese funcional y, en general, que pudiese resultar un hábitat interesante para especies variadas. En particular aves acuáticas, aunque también anfibios, invertebrados…”.

Ese planteamiento se consolidó en 2024 con la firma de un Acuerdo de Custodia del Territorio con la Sociedad Gaditana de Historia Natural (SGHN), que se encarga del seguimiento científico y de las actividades de educación ambiental.

Casa Colorada y San Gaspar: dos áreas, un mismo sistema

La restauración se organiza en dos zonas principales que funcionan como un corredor ecológico. En Casa Colorada se han creado cinco lagunas interconectadas con islotes pensados para la nidificación de aves limícolas y acuáticas. Las propias características arcillosas de las margas —muy impermeables— favorecen que el agua de lluvia se mantenga en superficie, generando láminas de agua estacionales que se renuevan por rebose y mantienen su calidad.

Ortofotos de Google Earth 2020 y 2025 de San Gaspar.

En San Gaspar el diseño incluye tres lagunas con distintas profundidades, zonas encharcadas de transición y taludes remodelados con bancos de plantación que reducen la erosión y facilitan la implantación de especies autóctonas como acebuches y alcornoques. También se han conservado paredes verticales para aves rupícolas y se han eliminado especies invasoras como la caña y el tabaco moruno. El espacio incorpora además cajas nido, hoteles de insectos y majanos para conejos, y se ha dotado de senderos y observatorios de madera que permiten el uso público con fines educativos sin interferir en la dinámica ecológica.

Cuando los datos respaldan la restauración

El seguimiento científico continuado permite evaluar la evolución del espacio más allá de la intervención inicial. Para Dopico, la cría natural de cerceta pardilla es “la confirmación de que a través de la restauración minera se pueden configurar hábitats de interés para muchas especies amenazadas que no encuentran otro espacio mejor en el medio natural”.

La existencia de estos indicadores no es secundaria. “Según vayamos demostrando los resultados de la restauración de la naturaleza con evidencias sobre el terreno, más esperanzadora será la actividad minera para todos”, afirma. La medición y el seguimiento, añade, son claves para que la restauración gane credibilidad y deje de percibirse como un mero trámite.

Este planteamiento responde también a un cambio de enfoque dentro de la propia compañía. “En Holcim, gracias a trabajar desde hace muchos años con expertos en conservación, estamos cambiando los modelos de restauración tradicionales por otros que favorezcan la restauración de ecosistemas”, explica.

Ese giro implica entender la restauración como un proceso dinámico. “Hay que estar atentos en la gestión de la bio-geodiversidad durante la actividad minera”, señala. “Los entornos mineros pueden resultar muy interesantes para muchas especies, ya sea de forma temporal o definitiva, porque son espacios sin determinadas amenazas, como pesticidas o invasoras. Por eso la restauración no puede ser un planteamiento cerrado desde el principio, sino un proceso que evolucione con el conocimiento y con la participación de expertos en conservación”, añade.

Holcim forma parte de la Red de Restauración de Minas y Canteras, un espacio donde empresas, administración, comunidad científica y expertos en conservación comparten experiencias y conocimiento técnico. “La clave es compartir experiencias. Las redes técnicas son fundamentales para intercambiar aprendizajes entre los distintos actores, pero también es imprescindible incorporar a expertos en conservación de la naturaleza, ya sean pequeñas pymes especializadas u ONG”, recuerda Dopico. 

Foto de 30 ejemplares de cerceta pardilla.

El resultado en Jerez no es solo una mejora paisajística. Es un espacio donde una especie en peligro crítico ha decidido reproducirse. Y eso, más allá de discursos, es una evidencia sobre el terreno de que minería y naturaleza pueden convivir cuando la restauración se diseña para recuperar ecosistemas y no solo para cerrar expedientes.

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